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Childhood

This is a page dedicated to my family, my friends, places that are important to me, and myself.  It's basically a visualization of my life before everything life-altering for me, with the people and places that I love.

Después de estas fotos tengo un pequeño homenaje de mi como una adulta para mi cuando era niña.

Mi niñez

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Mi Niñez: Un Pequeño Homenaje

Cuando pienso en mi niñez, lo primero que se me viene a la mente no es un lugar, ni un juguete, ni un objeto. Son voces. Las risas de mis primos en la casa de mi abuelita. El “vengache p'acá, chiquita mía” de mi mamá cuando ya sabía que algo me estaba pesando en el pecho. El ruido de todos metidos en un solo carro rumbo a la playa, cantando como si las ventanas no estuvieran temblando del escándalo.
 

Crecí entre dos países, dos idiomas y dos versiones de mí. A veces me confundía con palabras, como cuando pedí “tres escupas de helado” en vez de “tres bolas de helado” en la heladería Pops y toda mi familia casi se muere de la risa. En ese momento me dio pena, pero ahora lo cuento yo misma porque entiendo que esa mezcla, ese enredo lingüístico, también es parte de mi historia. Era la niña que se movía entre mundos sin darse cuenta de que eso ya la hacía fuerte.
 

También recuerdo los momentos tranquilos: quedarme dormida en el sillón donde la casa de mi Tita después de un día lleno de primos y sobrinos, comida y calor; sentir a mi mamá acomodarme el pelo detrás de la oreja; escuchar conversaciones flotando alrededor de mí mientras me quedaba medio dormida con la tranquilidad de saber que estaba rodeada de la gente que quiero.
 

Honrar mi infancia es honrar eso: la mezcla, la bulla, las despedidas dolorosas antes de regresar a los Estados Unidos, las llegadas llenas de abrazos, las vacaciones en la playa, los juegos tontos en el carro, las noches interminables riéndonos hasta que nos dolía el estómago. Es honrar a la niña que fui: curiosa, sensible, intensa, y profundamente unida a su familia.
 

Esa niña todavía vive en mí.
La que miraba por la ventana camino a Playa Carrillo.
La que lloraba dos días antes del vuelo porque no quería volver a decir adiós.
La que creía que la familia lo era todo — y todavía lo cree.
 

Hoy la escribo con cariño porque ella es la raíz de lo que soy ahora:
mi identidad, mi fuerza, mi ternura, mi nostalgia
y la manera tan profunda en la que amo.

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